El Derecho penal de las Siete Partidas

por hfuentes para Actualidad

Las Siete Partidas o Libro de las Leyes  fue un conjunto de normas redactado en el reinado de Alfonso X (Castilla y León, siglo XIII). Su relevancia radica en su rol uniformador en lo jurídico, e integrador de la cultura española de la época. Su influencia para nuestra historia jurídica es enorme en tanto hasta la época de la codificación fue  el texto legal de mayor aplicación en Chile, aunque si duda su contenido trascendió esa frontera hacia buena parte de  los códigos de las Américas .

Esta Summa de Derecho abrazó materias constitucionales, civiles, mercantiles, procesales y,  naturalmente, penales.

En efecto, la séptima partida reza sobre “todas las acusaciones y malfetrías que los hombres hacen, por las que merecen recibir pena.” , entre estas conductas se destaca la traición contra el rey, el homicidio doloso y el  accidental,  el adulterio, el incesto, la sodomía, la hechicería, la herejía y blasfemia, e incluso el suicidio, entre otros.

Como punto de partida, aparece en la concepción de Alfonso X, la ideas de  retribución y de prevención general negativa como fundamento y fin del castigo penal respectivamente. “Crudo escarmiento” debe recibir aquel que por su soberbia ha osado cometer lo que no debe, de modo que tenga lo que se merece y el resto se espante  y tema recibir el mismo trato.

Esto se hace más evidente cuando en la Ley Nº1 del Título I se regulan las acusaciones y denuncias sobre los “malos hechos”; en la acusación un hombre encara a otro ante un juez representándole un “yerro” y le pide a éste que tome “venganza” sobre aquel para satisfacer al perjudicado y al mismo tiempo a toda la comunidad. Con dicha venganza se “escarmienta” al hechor y los “otros hombres que lo oyeren se guardarán después de hacer cosas por las que puedan ser acusados.”. La prevención general intimidatoria se hace patente también cuando se  permite que la acusación puede ser hecha contra aquel que ya no vive si el hecho ha sido perpetrado en contra de la persona del rey, el provecho comunal de las tierras o por razón de herejía.

En fin, sin perjucio de que corresponde a la historia del derecho el análisis y explicación de la transición desde el derecho castellano al derecho republicano, diremos que con posterioridad a la  emancipación política que dio paso a los gobiernos republicanos, hubo una continuidad de gran entidad en el ámbito del derecho penal, por lo menos en su elementos esenciales, como en lo relativo al fin y naturaleza de el castigo penal. Un caso paradigmático y reconocido por los historiadores fue el del delito de parricidio, que aunque no precisado en las Siete Partidas si se encuentran en la práctica penal sentencias de la época en las cuales ” el culpable debía recibir azotes en lugares públicos y luego debía ser puesto en un saco con un perro, un gallo, una culebra y un mono, para finalmente ser arrojado al mar.” Con el advenimiento de la nueva codificación penal, y la humanización de las penas,  el culpable sufriría  la pena de muerte, pero sin aquellos tormentos.

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